martes, 10 de febrero de 2009
Son esos moteles de segunda, en la esquina de la 4ta y calle fremont. Apelando solo porque simplemente están desapelando, cualquier católico se persignaría antes de entrar. Las habitaciones tienen un indirecto asbesto y tal vez un poco de formaldehido y el hábito de descomponerse ante sus ojos. Junto con la gente adentro, Que maravillosa caricatura de intimidad. Esta noche los inquilinos alcanzan de un abogado a una virgen, teniendo de accesorio un rosario metido dentro de la ropa interior @
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)





No hay comentarios:
Publicar un comentario